Las redes subfluviales, la conectividad inalámbrica y el papel de la infraestructura digital en la Cuenca Amazónica
La infraestructura subfluvial de fibra óptica, la conectividad inalámbrica de alta capacidad y el monitoreo mediante cables inteligentes articulan la transición digital de la Amazonía a partir de proyectos de articulación público-privada.
La implementación de infraestructura de telecomunicaciones en la Cuenca Amazónica enfrenta obstáculos logísticos y geográficos únicos, caracterizados por la extensión territorial, la densidad de la vegetación y la dependencia de los cursos de agua. En el panel "Tecnología e innovación al servicio de la selva", realizado durante el foro Amazon On, especialistas, reguladores y ejecutivos debatieron cómo se están implementando redes subfluviales de fibra óptica, soluciones inalámbricas y cables submarinos inteligentes para conectar municipios remotos y proporcionar insumos para políticas públicas de salud, educación y seguridad pública.
La moderación del panel estuvo a cargo del consejero de la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel), Alexandre Freire, quien abrió el debate destacando la dimensión regulatoria y la necesidad de alinear los avances tecnológicos con las directrices ambientales, sociales y de gobernanza (ESG).
"La consolidación de la conectividad en la Amazonía exige que la expansión de la infraestructura avance de manera paralela a la preservación ambiental y a la garantía de los derechos de los ciudadanos, transformando el acceso digital en un vector de desarrollo socioeconómico sostenible", afirmó Freire.
En la presentación técnica inicial, el vicepresidente de Ventas y Marketing de HMN Technologies, Alexander Lee, detalló los parámetros operativos de Infovia 01, parte del Programa Norte Conectado del Gobierno Federal. La infraestructura comprende 1.204 kilómetros de cables ópticos subfluviales instalados en el lecho de los ríos amazónicos, interconectando 11 municipios y 170 instituciones públicas, y beneficiando a aproximadamente 3 millones de personas. Lee destacó que la instalación de cables ópticos subacuáticos evitó la deforestación de miles de árboles que habría sido necesaria si se hubieran abierto franjas de servidumbre terrestres para el tendido de líneas de transmisión tradicionales.
Como complemento de la infraestructura de transporte (backbone), la distribución de la señal en el extremo (last mile) requiere tecnologías adaptadas. El director sénior de Relaciones Gubernamentales de Qualcomm, Maximiliano Martinhão, destacó la aplicación de soluciones inalámbricas de última generación para conectar comunidades alejadas de los cauces de los ríos. "La fibra óptica actúa como la gran arteria para el transporte de datos, pero la llegada de la señal a escuelas, centros de salud y viviendas en áreas rurales depende de una combinación estratégica con conexiones inalámbricas de alta capacidad, garantizando escalabilidad y un menor impacto sobre el suelo", señaló Martinhão.
Desde la perspectiva académica y de innovación en investigación, el profesor Rodrigo Augusto Ferreira de Souza, de la Universidad del Estado de Amazonas (UEA) e integrante del Proyecto Selva, presentó los desafíos del monitoreo ambiental en tiempo real. La disponibilidad de una conexión estable y de baja latencia es un requisito técnico previo para la operación de redes de sensores que miden variables microclimáticas y apoyan acciones de fiscalización y protección de la selva.
La infraestructura subacuática también está experimentando transformaciones funcionales. Rogério Mariano, representante del Grupo de Trabajo sobre Cables Submarinos Inteligentes (organizado por la UIT, la OMM y la UNESCO), abordó la evolución de las redes ópticas hacia la tecnología SMART (Science Monitoring And Reliable Telecommunications). La integración de sensores en los repetidores de los cables subfluviales y submarinos permite recopilar datos sísmicos, hídricos y de temperatura del lecho de los ríos, transformando la infraestructura de comunicación en una red activa de monitoreo climático y ambiental.
El panel concluyó que el modelo de redes subfluviales desarrollado en Brasil ya constituye una referencia internacional para otros países que enfrentan barreras geográficas similares, como el proyecto en el lago Tanganica, en África Central.


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